Conocimiento del proceso de reciclaje de envases de vidrio; propuestas de mejora del proceso actual y
análisis costo-beneficio de la implantación del mismo
Hoy en día la protección del medioambiente lleva implícita las palabras "recuperación"
y/o "reciclado". Los países industrializados son grandes productores de desechos que no se
pueden destruir de una manera sencilla y rápida. Los altos costes de eliminación de residuos
obligan a los gobiernos a tomar medidas encaminadas a minimizar esos residuos y reducir su
dependencia de las materias primas.
El reciclaje de una tonelada de periódico impide la liberación de 2,5 toneladas de
dióxido de carbono a la atmósfera, salva 17 árboles, ahorra 3 metros cúbicos de espacio en un
vertedero y suficiente energía para calentar una casa media durante seis meses. Si se reciclan
latas de aluminio se ahorra el 95 % de la energía necesaria para fabricar esas mismas latas,
para empezar, y además se impide que se liberen a la atmósfera toneladas de dióxido de carbono.
Así que reciclar tiene sentido. Pero sólo puede ser efectivo si la gente además compra productos fabricados con
materiales reciclados. Por suerte, hoy en día hay una gran variedad de esos productos.
El cartón y los periódicos reciclados pueden convertirse en cajas, artículos de papelería, pañuelos, toallitas de
papel, servilletas, hueveras y servilletas, por ejemplo. El plástico reciclado se usa en productos nuevos, como tuberías
de agua, alfombras, aislante para abrigos y sacos de dormir, botellas y recipientes, piezas para el coche y pinceles. El
cristal reciclado se usa una y otra vez para nuevos recipientes de cristal y fibra de vidrio. El aluminio reciclado se usa
para fabricar latas nuevas.
Últimamente, la Unión Europea se ha concentrado en el reciclaje de vehículos. Cada año, los coches y camiones
usados que se desechan generan entre 8 y 9 millones de toneladas de residuos. Eso representa hasta el 10 % de la
cantidad anual de residuos peligrosos generados en la Unión Europea, ya que desguazar motores viejos libera
contaminantes como metales pesados, gasolina, aceite de motor y de engranaje, fluidos hidráulicos, líquido de frenos y
anticongelante en los vertederos. Una nueva ley (directiva) sobre vehículos fuera de uso establece que los dueños
tendrán que obtener un certificado de alguien autorizado a encargarse del reciclado del coche o del camión antes de
darlo de baja. Los dueños podrán entregar sus vehículos a esos agentes autorizados sin coste alguno, y los fabricantes
se harán cargo de todos o buena parte de los gastos del tratamiento.